Elegir un software de punto de venta en República Dominicana
Casi todos los programas emiten una factura. Lo que los separa es lo que pasa cuando se va la luz, cuando hay cola y el cajero pulsa cobrar tres veces, o cuando la gaveta no cuadra un sábado. Esto es lo que conviene preguntar antes de firmar.
1. ¿Emite NCF y e-CF de verdad?
«Compatible con la DGII» no significa nada. Pregunta concretamente: ¿carga mis rangos autorizados? ¿elige solo entre B01 y B02 según el cliente? ¿genera el 606 y el 607 en el formato de la Oficina Virtual? ¿avisa cuando se están agotando? Si la respuesta a alguna es que «se hace a mano», ahí tendrás trabajo cada mes. Ver la guía de NCF.
2. ¿Funciona sin internet?
En República Dominicana esto no es un extra, es un requisito. Pregunta qué pasa exactamente cuando se cae la conexión a media venta. Las respuestas buenas son concretas: «la venta se guarda en el equipo y se envía sola al volver la señal, en orden y sin duplicarse». Las malas son vagas: «hay un modo offline».
3. ¿Puede cobrar dos veces la misma venta?
Es el fallo más caro y el menos comentado. Con cola en la caja, el cajero pulsa cobrar, no ve respuesta, y pulsa otra vez. Un sistema mal construido emite dos facturas, gasta dos NCF y descuenta el inventario dos veces.
4. ¿Los libros se pueden editar?
Un cuadre de caja que se puede modificar después no prueba nada. Lo mismo con los movimientos de inventario: si se pueden borrar, no hay forma de reconstruir por qué faltaban veinte unidades.
Lo correcto es que esos libros sean de solo añadir: un error se corrige registrando un ajuste que lo compensa, y quedan los dos a la vista.
5. ¿Quién ve los costos?
Tu margen no tiene por qué salir del negocio cuando un cajero cambie de trabajo. Comprueba que los roles sean reales: el cajero vende y cobra, pero no ve cuánto ganas en cada producto.
6. ¿Puedes llevarte tus datos?
Pregunta si puedes exportar todo —ventas, inventario, clientes— en cualquier momento y sin pedir permiso. Y qué pasa si dejas de pagar: hay sistemas que te cierran el acceso a tu propia contabilidad, que es tuya, no del proveedor.
7. ¿Qué hay que comprar además del programa?
Servidores, licencias de base de datos, instalación, capacitación obligatoria. Suma todo antes de comparar precios. Un sistema «más barato» que exige un servidor propio no lo es.
Cuánto debería costar
En el mercado local hay desde programas de pago único de instalación local hasta plataformas por suscripción. Para un comercio pequeño o mediano, una suscripción entre US$18 y US$65 al mes según el tamaño es un rango razonable en 2026. Por debajo de eso suele faltar soporte o cumplimiento fiscal; muy por encima, se está pagando por módulos que no se usan.
La cuenta que de verdad importa: si el sistema evita un descuadre de caja al mes, ya se pagó solo.
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Empezar gratisPreguntas frecuentes
¿Necesito comprar un servidor?
No, si eliges un sistema en la nube. Funciona en la computadora, tablet o teléfono que ya tienes, desde el navegador. Un sistema que exige servidor propio añade costo de compra, mantenimiento y respaldos.
¿Sirve cualquier lector de código de barras?
Sí. Un lector USB o Bluetooth se comporta como un teclado que escribe muy rápido, así que funciona sin instalar controladores. Lo mismo con balanzas e impresoras térmicas corrientes.
¿Qué pasa con mis datos si cambio de sistema?
Deberías poder exportarlos completos en cualquier momento. Si un proveedor no ofrece exportación, estás atado a él aunque el servicio empeore.
¿Puedo usarlo en varias sucursales?
Depende del plan. Comprueba si el inventario es independiente por sucursal y si los reportes se pueden ver consolidados o por local.