Sistema para farmacias: lotes, vencimientos y el libro de controlados
Una farmacia tiene dos problemas que un colmado no tiene: la mercancía caduca y parte de ella la vigila el Estado. Un sistema que no lleve lote y fecha de vencimiento no sirve, por muy bonita que sea la pantalla de cobrar.
El lote no es un campo más
En una farmacia, dos cajas del mismo producto no son intercambiables: una vence en marzo y la otra en noviembre. Sin lote no se puede responder a las dos preguntas que importan:
- ¿Qué se me vence pronto? Es dinero que ya pagaste y que se convierte en basura en una fecha conocida. Con aviso a tiempo se rebaja y se recupera parte; sin aviso, se pierde entero.
- Si hay un retiro de lote, ¿a quién le vendí ese? Cuando el fabricante retira un lote, la pregunta no es cuántas cajas te quedan — es a quién se las vendiste.
El libro de controlados
Los medicamentos controlados llevan su propio registro: qué se vendió, a quién, con qué receta y quién la despachó. Es un libro que se revisa, y llevarlo aparte en papel significa que se lleva mal — o no se lleva.
Lo razonable es que salga del mismo movimiento de venta: si la venta ya sabe el producto, el lote y el cliente, el libro se llena solo y no depende de que alguien lo copie después.
Seguros y copago
Buena parte de lo que cobra una farmacia no lo paga quien se lleva el medicamento. Eso parte la venta en dos: lo que cobras ahora y lo que te queda por cobrar a la ARS. Si el sistema no distingue las dos partes, tu caja cuadra pero tus cuentas por cobrar no existen — y ahí es donde se acumula dinero que nadie reclama.
Lo que sí comparte con cualquier comercio
Facturar con NCF, cuadrar la gaveta, saber qué se está acabando. Y la fecha: el 15 de noviembre de 2026 para contribuyentes pequeños y micro, que es donde entra la mayoría de las farmacias de barrio.