Colmado y supermercado
Vender rápido, pesar, fiar y cuadrar. Lo de todos los días, sin vueltas.
- Balanza con peso en el código
- Fiado con límite por cliente
- Cierre de caja Z
- Combos y ofertas
Facturación · Punto de venta · Inventario
Cuando se va la luz, cuando se cae el internet, cuando hay cola en la caja y el cajero pulsa cobrar tres veces. Ahí es donde se nota un sistema de verdad.
Lo que cuesta no saber
Te dice cuánto vendiste. No te dice cuánto ganaste, quién te está sacando dinero de la gaveta, ni qué día se te acaba el arroz.
El internet parpadea, el cajero pulsa cobrar otra vez. Dos facturas, dos NCF quemados, dos descuentos de inventario. Lo descubres al cuadrar, si lo descubres.
Faltan mil pesos y nadie sabe de quién era la caja. Sin responsable, la conversación termina en "algo pasó" y el mes que viene vuelve a pasar.
"Bajo mínimo" te avisa cuando ya es tarde. Nadie te dijo el martes que el jueves te quedabas sin nada, y el cliente lo compró en la esquina.
La prueba, no la promesa
Cualquiera dice que su sistema "es seguro". Esto se puede medir: cinco peticiones de cobro al mismo tiempo, con la misma orden. Un sistema normal emite cinco facturas y quema cinco comprobantes fiscales.
Qorevia reserva la operación antes de ejecutarla, en la base de datos. La segunda petición no encuentra hueco. Emite una, y a las otras cuatro les devuelve la misma factura.
Probado con 5 peticiones simultáneas reales · 1 factura, 1 NCF
Un sistema, cualquier giro
35 módulos que se activan solo si los necesitas. Una farmacia no ve mesas, y un restaurante no ve el libro de controlados.
Vender rápido, pesar, fiar y cuadrar. Lo de todos los días, sin vueltas.
Lotes, vencimientos y el libro de controlados que exige Salud Pública.
Mesas, comandas a cocina y la cuenta dividida sin discusiones.
De la recepción a la entrega, con el presupuesto aprobado por escrito.
El inventario no es "3 Corolla": es ese Corolla, con su chasis y su margen.
Contómetros, turnos y la varilla que dice si falta combustible.
Un padre con tres hijos recibe una factura, no tres.
Lo que deja cada viaje después del gasoil, los peajes y los viáticos.
Hotelería, alquiler, óptica, domicilios, suscripciones, consignación, producción, proyectos, activos fijos, tienda en línea, nómina, contabilidad…
Verlos todos →Lo que ningún otro sistema hace
No son reportes bonitos. Cada uno responde una pregunta que cuesta dinero equivocarse, y sale de los mismos libros que ya lleva el sistema.
No un indicador suelto: el patrón. Ventas en efectivo anuladas antes de diez minutos, y la tasa de cada cajero contra la de sus compañeros.
No "bajo mínimo". La fecha: el arroz se agota el jueves 14, y el último día para pedirlo sin quedarte vacío.
Cada quien tiene su ritmo. El que compraba cada semana y lleva tres sin venir todavía se puede recuperar — mañana ya no.
La factura dice lo que vendiste. Esto dice lo que quedó, después del costo y de los descuentos que le diste.
Todo el mundo cree saberlo. Aquí está medido, producto por producto, con lo que dejaste de ganar comprando al caro.
Facturar con crédito fiscal a un RNC dado de baja es un rechazo seguro. El padrón vive en tu servidor: no depende de que haya internet.
Cuándo empezó, por qué y cuántas facturas se emitieron dentro. Lo que te van a preguntar si algún día preguntan.
Un lote que vence en cinco días vale más rebajado que en la basura. El sistema dice cuál, cuánto y qué recuperas.
Pegas el estado de cuenta y se casa solo con tus cobros, con margen de tres días: el depósito del viernes entra el lunes.
Y si tienes gente fichada en las horas en que no entra nadie.
República Dominicana
El comprobante fiscal no es una casilla que se marca. Es un formato, una secuencia sin huecos, una firma digital y un reporte que cuadra con el del que te compró.
Y tiene fecha: si eres contribuyente pequeño, micro o no clasificado, tu plazo de facturación electrónica es el 15 de noviembre de 2026.
Aquí es donde se cae la competencia
Un sistema en la nube que se cae con el internet no es un sistema: es una promesa. Qorevia guarda la venta en el propio equipo y la envía sola cuando vuelve la señal — en el mismo orden en que la cobraste.
La venta se guarda en el navegador y entra en cola. Cuando vuelve la conexión se envía sola, en orden, sin cobrar dos veces.
Registra cuándo empezó el apagón, por qué y cuántas facturas se emitieron dentro. Cuando pregunten, tienes la respuesta escrita.
Una tablet, una laptop vieja, el teléfono. Sin instalar nada y sin comprar equipo nuevo para empezar.
Sin drivers, sin técnico
Lector de código de barras, balanza e impresora térmica: se conectan y funcionan. Incluida la etiqueta de balanza que lleva el peso dentro del código — con su dígito verificador, porque un dígito mal leído convierte 1.245 kg en 12.45 kg.
Cualquiera USB o Bluetooth. Escanea y entra al carrito. No hay nada que configurar.
Lee el peso del código y lo cobra exacto. Dos bandejas del mismo producto suman su peso, no se cuentan como dos.
58 mm, 80 mm, matricial o carta. El ticket se ajusta al papel que tengas puesto.
Instálalo hoy
Treinta días completos. Todas las funciones, todos los módulos, todos los giros. Sin tarjeta y sin compromiso: no hay nada que cancelar si decides que no.
¿Prefieres no instalar nada? Úsalo desde el navegador, es el mismo sistema. Y si te atascas, aquí está el detalle.
Empiezan cuando creas la cuenta, no cuando descargas. Sin tarjeta, sin permanencia, sin llamada de ventas.
No se borra ni se esconde nada. Sigues entrando, sigues viendo tus ventas y tu inventario, y los exportas cuando quieras. Lo único que se detiene es facturar.
Activas la licencia por transferencia y sigues donde lo dejaste, con todo lo que cargaste durante la prueba. Nada que volver a teclear.
Precios
US$18.50 al mes son unos RD$1,100. Si en todo el mes evita un descuadre de caja, una factura cobrada dos veces o un producto que se acabó sin que nadie avisara, ya se pagó solo. Todo lo demás del año es ganancia.
Sin contrato de permanencia. Sin cobro por instalación. Cancelas cuando quieras y te llevas tus datos.
Para el negocio de un solo mostrador que quiere dejar el cuaderno.
Para el que ya tiene empleados y necesita saber qué pasa cuando no está.
Varias sucursales, contabilidad y nómina bajo el mismo techo.
Los 30 días son completos, no una versión recortada. Si al final decides que no, no hay nada que cancelar ni nadie a quien llamar: la cuenta se apaga sola y tus datos te los llevas exportados. No cobramos instalación, no hay contrato de permanencia y el precio que ves es el que pagas.
Antes de que preguntes
Sigues vendiendo. La venta se guarda en el equipo y se envía sola cuando vuelve la señal, en el mismo orden en que la cobraste y sin duplicarse. Además queda registrada la ventana de contingencia: cuándo empezó, por qué y cuántas facturas se emitieron dentro.
Son 35 módulos que se activan solo si los necesitas: colmado, farmacia, restaurante, taller, ferretería, salón, hotel, óptica, colegio, concesionario, transporte, bomba de gasolina y más. Si tu giro no está, se puede agregar — el sistema está hecho para eso.
No. Funciona en la computadora, tablet o teléfono que ya tienes, desde el navegador. Si más adelante quieres lector de barras, balanza o impresora térmica, se conectan y funcionan sin instalar drivers.
Sí, y no por confianza: la separación la impone la propia base de datos en cada tabla, no el programa. Aunque alguien lograra pedir una factura de otra empresa por su número, la base de datos no se la entrega.
Cuando quieras y completos. No hay permanencia ni penalización. Tus ventas, tu inventario y tus clientes son tuyos.
Por transferencia bancaria a una cuenta dominicana de Banreservas. El precio va en dólares porque en dólares se paga lo que sostiene el sistema —servidores, certificados, respaldos—, pero tú transfieres en pesos al cambio del día. Adjuntas el comprobante desde el propio sistema y la licencia queda activa en cuanto verificamos la transferencia, normalmente el mismo día.
No se borra nada ni se te cierra la puerta. Al vencer la licencia sigues entrando, consultando y exportando todo lo tuyo; lo que se detiene es emitir facturas y mover inventario. Tu contabilidad es tuya, no nuestra, y no la usamos como rehén para cobrarte.
El mismo día. Cargas tus productos desde un Excel o los vas creando según vendas, y ya estás facturando. La configuración fiscal (tus secuencias de NCF) toma unos minutos más.
Empieza hoy
Creas tu cuenta en dos minutos y estás facturando el mismo día. 30 días con todo incluido — los diez módulos de inteligencia, e-CF, sucursales, lo que quieras probar. No pedimos tarjeta, así que no hay nada que cancelar si decides que no.
¿Prefieres que te expliquemos primero? Escríbenos a info@qorevia.com